miércoles, 11 de noviembre de 2009

"ACERCA DE LA PACIENCIA Y DEL BAMBÚ JAPONÉS"















No me sale nada, yo no sirvo para esto, no tengo tiempo etc. Cuanta veces escuchamos esto quienes estamos a cargo de clases de artes marciales, comentarios que quizá alguna vez también nosotros hemos hecho. Me conmueve el ejemplo del Bambú Japones lo cuál haciendo algún paralelismo genera algunas respuestas que nos pueden ayudar en el camino del artista marcial y el de la vida también.
No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de una buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quién cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas ¡vAMOS cRECE!. Hay algo muy curioso que sucede en el bambú japonés, que lo transforma en no apto para impacientes: Siembras la semilla, la abonas y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros !¿SIETE AÑOS?!, a tal punto, que un agricultor inexperto estaría convencido de haber comprado semiollas estériles.
Sin embargo, durante el séptimo año , en un período de solo seis semanas, la planta de bambú crece ¡¡más de 30 metros!!. ¿Tardó sólo seis semanas en crecer?. NO. La verdad es que le tomó siete años y seis semanas desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después.
Sin embargo, en la VIDA COTIDIANA, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el ÉXITO es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo. Quizá por la misma IMPACIENCIA, muchos de aquellos que aspiran a RESULTADOS EN CORTO PLAZO, abandonan súbitamente, justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. Es tarea difícil convencer al IMPACIENTE que sólo logran el éxito aquellos que luchan en forma PERSEVERANTE (Principio del Taekwon-do) y saben esperar el momento adecuado. Es necesario entender que en muchas ocasiones estamos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante. En esos momentos (que todos tenemos), debemos recordar el ciclo de maduración del BAMBÚ JAPONÉS, y aceptar que -en tanto no bajemos los brazos-, ni abandonemos por no "VER" el resultado que esperamos, pues sí está sucediendo algo dentro de nosotros (transformación o click para el artista marcial); estamos creciendo, madurando.
El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo, a veces muy largo, mucha dedicación y sacrificio. Quienes no se rindan y vayan gradual y progresivamente creando los hábitos, disciplina y temple, les permitirá sostener el éxito cuando este al fin se materialice.
Todo proceso exige cambios, acción y formidables dotes de PACIENCIA.






"Dedicado a aquellos alumnos que en cada clase dejan todo por ser verdaderos guerreros, en el dojang (gimnasio o lugar de práctica), y en sus vidas cotidianas"









Profesor Cristian Lavedova III Dan ITF.





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